El legado oscuro de San Javier: Memorias de un pueblo marcado por la represión
San Javier, un pequeño pueblo en Uruguay con raíces rusas, es el escenario de una historia de terror que todavía resuena entre sus habitantes. Entre abril y mayo de 1980, una ola de detenciones arbitrarias sacudió esta comunidad de inmigrantes rusos. Las vidas de sus jóvenes fueron arrasadas por un régimen dictatoral que, sin razón aparente, les sometió a torturas inimaginables, dejando secuelas que perduran hasta el día de hoy.
Las detenciones sorpresivas
La historia comenzó con la detención de Víctor Macarov, que fue arrestado al salir de su instituto. Miguel Schevzov, con la misma edad, fue llevado mientras estaba en casa de un amigo. Vladimir Roslik Dubikin estaba en el cine, y también sufrió la misma suerte. En total, alrededor de 20 personas fueron capturadas en un ataque que tomó por sorpresa a este pueblo de aproximadamente 1.700 habitantes, mayoritariamente de origen ruso.
Las historias de aquellos que fueron detenidos son desgarradoras. Esteban Gilsov regresaba de pescar, y Jorge Gurin se encontraba en su hogar cuando la dictadura militar del Uruguay irrumpió en sus vidas. Muchos, como Néstor Dubikin, un adolescente de 16 años, no podían imaginar la pesadilla que les esperaba. Los llevaron a un cuartel, les pusieron capuchas y fueron sometidos a torturas brutales. Once de ellos fueron encarcelados durante meses, y la incomprensión de sus sufrimientos persiste hasta la actualidad.
Un clima de terror
El clima de miedo y confusión fue palpable. Los interrogatorios fueron brutales, aplicando golpizas y torturas que hicieron que los detenidos perdieran la noción del tiempo y el espacio. Ricardo Bozinsky, otra de las víctimas, recordó que los torturadores les decían que eran responsables de lo que había ocurrido en Vietnam. La absurdidad de las acusaciones, que iban desde tener submarinos hasta ser miembros del Partido Comunista, era desgarradora.
Las atrocidades relatadas en el juicio
En el juicio actual contra los representantes de la dictadura, antiguos detenidos como Aníbal Lapunov compartieron sus horrendos testimonios. La combinación de tortura y la falta de sentido de los interrogatorios dejó cicatrices profundas en sus psique. Al describir su experiencia, Lapunov mencionó cómo llegó a ver realidades distorsionadas debido al estrés mental extremo bajo el que vivió.
El testimonio de las familias
Otros, como Lena Roslik, que vivió de cerca el sufrimiento de sus seres queridos, recordaron el “olor raro” en la ropa de su padre y hermanos tras ser liberados. Muchos detenidos fueron obligados a firmar declaraciones que afirmaban ser comunistas, a pesar de la nula evidencia de actividad política. Los condenaron a permanecer en la cárcel de Libertad, donde algunos pasaron más de cuatro años. Un comunicado oficial de esa época afirmaba haber desmantelado una célula comunista, cuando en la realidad se trataba de jóvenes sin experiencia política.
Un pasado marcado por la violencia
San Javier no solo es el testimonio de la represión, también es un lugar que alberga un legado cultural significativo; desde la llegada de inmigrantes rusos en 1913 hasta las tensiones sociales que surgieron por conflictos de tierras en el pueblo. A pesar de los estigmas y desconfianza generados, la comunidad ha luchado por mantener sus tradiciones y un sentido de identidad a pesar del temor que el régimen militar instauró en la década de 1980.
El asesinato de un médico y la lucha por la justicia
Uno de los episodios más oscuros fue el asesinato del médico Vladimir Roslik en 1984, tras ser detenido una vez más. Su muerte se convirtió en un símbolo del horror vivido, y la lucha de su esposa, María Zavalkin, por justicia sigue vigente. La historia de Roslik revela un patrón de crímenes que marcó no solo a su familia, sino a toda una sociedad que aún busca respuestas a las atrocidades cometidas.
Reflexiones sobre el impacto del miedo
Las conexiones entre el pasado reciente y el presente son palpables en San Javier. La memoria de estas experiencias traumáticas afecta a la comunidad de diversas maneras, limitando no solo las relaciones interpersonales, sino también la libertad de expresarse y su cultura. Normas y costumbres que antes florecían se ven ahora opacadas por un temor persistente.
Conclusiones y lecciones
El legado de San Javier es un recordatorio poderoso de lo que puede ocurrir cuando se silencia a las voces disidentes en el nombre de la seguridad. Las historias de sus habitantes siguen siendo relevantes en la búsqueda de justicia y verdad, así como en la necesidad de reflexionar sobre el pasado para evitar repetir los errores del pasado.
- Entre 1980 y 1984, más de 20 personas fueron detenidas en San Javier sin justificación clara.
- Las torturas infligidas durante la dictadura marcaron profundamente a las víctimas y sus familias.
- El asesinato del médico Vladimir Roslik simboliza el horror de la represión y la lucha por justicia continua.
- La comunidad de San Javier busca mantener sus tradiciones culturales a pesar del miedo instaurado.

