Despedida a Lou Carnesecca: Un Ícono del Basketball Neoyorquino
Lou Carnesecca, el carismático entrenador de St. John’s, cuyo distintivo estilo y suéteres se convirtieron en símbolos de su exitosa carrera, ha fallecido a los 99 años, justo unas semanas antes de lo que habría sido su centenario. Su legado perdurará en la historia del baloncesto universitario.
Un Entrenador Querido en Nueva York
La Universidad de St. John’s informó que Carnesecca falleció en un hospital, rodeado de sus seres queridos. Este entrenador dejó una huella imborrable en el corazón de muchos neoyorquinos, siendo reconocido no solo por sus logros en la cancha, sino también por su calidez y sentido del humor.
Un Liderazgo Inolvidable
Carnesecca dedicó 24 temporadas al equipo de St. John’s, llevándolos a un torneo de postemporada cada año. Su figura se convirtió en un símbolo de la universidad, que honró su legado con una estatua en su homenaje y una frase que lo definió: “hogar”. Durante su mandato, logró un impresionante récord de 526 victorias y 300 derrotas.
Éxitos en la Big East
Reconocido como entrenador del año en tres ocasiones, Carnesecca fue una figura central en el establecimiento de la Big East, formando parte de una liga que rápidamente se convirtió en una de las más prestigiosas del país. Entre sus destacados jugadores se encontraban leyendas como Chris Mullin y Walter Berry.
Reconocimientos y Retiro
En 1992, fue inducido en el Salón de la Fama del Baloncesto, cerrando un capítulo exitoso en su carrera. Carnesecca solía decir: “Nunca marqué una canasta”, enfatizando la importancia del trabajo en equipo y su aprecio por los jugadores.
Un Estilo Inconfundible
Caracterizado por su energía en la cancha, Carnesecca se movía con fervor, manifestando su pasión por el juego. Su amor por el baloncesto emanaba en cada interacción, desde jóvenes talentos hasta reuniones con colegas.
El Hombre Detrás del Suéter
Su famoso suéter marrón con rayas turquesas, que recibió como regalo, se convirtió en un amuleto de la suerte para su equipo. Para él, el baloncesto significaba más que un juego; era una conexión emocional con su familia y su comunidad.
Los Comienzos de un Luchador
Nacido el 5 de enero de 1925 en East Harlem, Carnesecca creció en una familia de inmigrantes italianos. Luego de servir en la Guardia Costera durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó su carrera como entrenador en su escuela secundaria antes de unirse a St. John’s como asistente.
Desarrollo de una Carrera Exitosa
Su formación bajo la tutela de Joe Lapchick cimentó su enfoque en el deporte. En 1965, asumió el cargo de entrenador principal y, a partir de entonces, acumuló temporadas de éxitos y logros.
Reflexiones sobre el Baloncesto Universitario
A pesar de la presión del deporte profesional, Carnesecca regresó a su hogar en St. John’s, donde dirigió su equipo a múltiples triunfos, incluso cuando la competencia se intensificó. Defendía su enfoque local en la búsqueda de talento, con una gran fe en su comunidad.
Momentos Estelares
La temporada 1984-85 fue un punto culminante en su carrera, llevando a su equipo a una destacada actuación. Con momentos memorables en el Madison Square Garden, Carnesecca forjó un legado que se recordará durante generaciones.
Un Legado Indeleble
Tras su retiro, su presencia continuó en el baloncesto. Carnesecca asistía a los partidos de Red Storm, demostrando que, aunque haya dejado la pizarra, siempre sería un parte de la familia de St. John’s.
El legado de Carnesecca incluye no solo sus logros deportivos, sino el cariño y respeto que cultivó a lo largo de su vida. Se le recuerda no solo como un entrenador excepcional sino como un hombre que llevó la pasión por el baloncesto en el corazón.
Conclusión
En la figura de Lou Carnesecca se mezcla la risa, el amor por el baloncesto y un compromiso inquebrantable con los jugadores. Despedimos a un verdadero ícono cuya influencia seguirá viva en el baloncesto y en las vidas de quienes lo conocieron.
- Lou Carnesecca falleció a los 99 años, dejando un legado en el baloncesto universitario.
- Entrenó a St. John’s durante 24 temporadas, siendo un pilar en la historia del equipo.
- Conocido por su energía y carisma, cultivó relaciones duraderas con jugadores y la comunidad.
- Su famosa prenda, un suéter marrón, se convirtió en símbolo de buena fortuna en su carrera.

