El Golpe de Estado de 1976 en Argentina: Recuerdos y Reflexiones
En la mañana del 24 de marzo de 1976, Argentina se despertó con la noticia de un nuevo golpe de Estado. Aurora, una joven estudiante, recibió la llamada de una amiga que trabajaba en el Ministerio de Defensa, y escuchó las palabras que marcarían el comienzo de un período oscuro: “Por fin somos gobierno”. Aunque el golpe ocurrió a las 3:20 de la madrugada, los medios de comunicación aún no informaban sobre la situación. Este golpe fue el sexto en menos de 50 años y se caracterizó por su violencia extrema, dando inicio a un ciclo de represión y violaciones de derechos humanos que conmocionaría al país.
Un Plan de Genocidio
Entre 1976 y 1983, las Juntas Militares impusieron lo que posteriormente se reconoció como un “plan sistemático de desaparición, tortura y exterminio”, caracterizado como genocidio por la Justicia argentina. Se estima que alrededor de 30,000 personas desaparecieron durante este período, provocando un profundo debate que perdura hasta hoy.
Aurora Álvarez rememora desde León, España, cómo se sentía antes del golpe, notando un ambiente de inquietud creciente entre sus conocidos. Trabajaba como preceptora en un colegio secundario y cuenta cómo el 24 de marzo se sintió que la normalidad había cambiado. Cuando su hermana Teresa le sugirió que por motivos de seguridad debía mudarse, Aurora hizo caso omiso sin imaginar la tragedia que se avecinaba.
El Momento del Secuestro
El 17 de noviembre de 1976, Teresa regresó a casa una noche y fue secuestrada por un grupo de tareas. Tenía solo 21 años. Aurora no volvió a saber de ella durante años. Para Aurora, esa fecha marcó un antes y un después en sus vidas. “El silencio se apoderó de nuestro entorno”, recuerda, como muchos otros, sintió el aislamiento de la comunidad.
La Violencia Política Precedente
Norma Morandini, periodista y exlegisladora, relata cómo vivió la noticia del golpe militar. Ella había sido testigo de la violencia política que precedió al golpe, marcada por enfrentamientos entre grupos armados de izquierda y paramilitares de derecha. En 1975, el gobierno de Isabel Perón autorizó a los militares a actuar contra lo que consideraban “subversión”, aumentando así el clima de represión.
Esta represión no solo se centró en las organizaciones militantes, también incluyó a estudiantes, trabajadores y artistas, todos considerados potenciales amenazas. El enfoque del nuevo gobierno militar fue abarcar a todos aquellos que, de alguna manera, pudieran desafiar su autoridad.
El Desaparecido como Concepto
La gran diferencia en este golpe respecto a otros anteriores fue la desaparición sistemática de personas. Los “desaparecidos” eran aquellos que, tras ser secuestrados, torturados y asesinados, sus cuerpos nunca fueron devueltos a sus familias. Cristina Aldini, quien también militaba, recuerda cómo la idea de “desaparecido” era inédita para ellos, ya que antes existía la posibilidad de exigir la liberación de un compañero detenido.
La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) estimó en 1984 que el 30.2% de los desaparecidos eran obreros, el 21% estudiantes y otros como empleados y profesionales también sufrieron. La crisis económica y el descontento social en Argentina por el ajuste del salario fueron factores que impulsaron la movilización sindical en los años previos al golpe.
Acciones de Represión
El clima de represión alcanzó a Iris Pereyra de Avellaneda, quien en menos de un mes después del golpe, fue víctima del accionar de las fuerzas militares. Su esposo, miembro del Partido Comunista y luchador sindical, fue alertado por su cuñada sobre el riesgo que corrían. Sin embargo, Iris, confiada, no imaginaba la magnitud de lo que se les venía encima.
El Golpe desde Dentro
Adriana Chein estaba encarcelada en el penal de Villa Devoto en el momento del golpe. Desde su celda, observó a los militares apuntando con metralletas hacia su pabellón. Había sido detenida anteriormente y, a pesar de su situación, las torturas continuaron una vez en prisión. Su experiencia refleja el horror que vivieron miles durante esos años.
Un Recuerdo Colectivo
El caso de Emilce Moler, una estudiante que fue secuestrada y torturada junto a otros compañeros, es otro reflejo aterrador de la represión. Junto a otros nueve estudiantes, vivió lo que se conoce como “La noche de los lápices”. La pérdida de tantos jóvenes durante esta época dejó una marca imborrable en la sociedad argentina.
La Lucha por la Verdad
A lo largo de los años, los familiares de los desaparecidos buscaron incansablemente respuestas sobre el destino de sus seres queridos. Aurora, después de años sin saber de su hermana, se enteró de la militancia de Teresa, pero nunca pudo saber qué ocurrió exactamente con ella.
Norma Morandini tardó años en comprender que sus hermanos también habían estado detenidos en la ESMA. Esta historia de desconocimiento y búsqueda de justicia es un hilo común que une a todos los que vivieron esta tragedia.
Conclusión
El golpe de Estado de 1976 en Argentina no solo marcó la historia del país, sino que dejó una herencia de dolor y memoria. La lucha por justicia y el reconocimiento de lo sucedido continúa siendo un tema central en la sociedad argentina, recordándonos la importancia de nunca olvidar.
- El golpe de Estado de 1976 dio inicio a una era de profunda represión y violaciones de derechos humanos.
- Se estima que 30,000 personas desaparecieron en el contexto del genocidio argentino.
- La figura del “desaparecido” representa el sufrimiento de miles de familias que siguen buscando justicia.
- La memoria colectiva sigue viva a través de luchas y recordatorios en la sociedad argentina.

