¡Que Vuelvan las Petroleras en Venezuela!
La historia de Maracaibo, el corazón petrolero de Venezuela, refleja tanto épocas de esplendor como gravísimos desafíos. A través de la vida de José Rodas, un jubilado petrolero de 93 años, se revela la nostalgia y la esperanza presente en esta región, una esperanza que brota a raíz de promesas de reinversión y un posible cambio político en el país, tras la captura de Nicolás Maduro. En este artículo, exploramos la transformación histórica de la industria petrolera en el país y el anhelo de sus habitantes por un futuro más próspero.
Un Símbolo de Nostalgia: El Dodge Dart de José Rodas
José Rodas guarda con orgullo un Dodge Dart especial que adquirió en la década de 1970, periodo en el que Venezuela gozaba de un auge petrolero sin precedentes. Este vehículo estadounidense se ha convertido en un símbolo de un tiempo mejor para el país. Rodas reside en los campos petroleros de la costa oriental del Lago de Maracaibo, en Zulia, donde los contrastes entre el esplendor pasado y la dura realidad actual son palpables.
“Las cosas se han vuelto más difíciles”, menciona Rodas, reflejando su realidad y la de su comunidad. Las casas en estas áreas, que alguna vez fueron habitadas por trabajadores estadounidenses, ahora se muestran deterioradas. Reyber Parra, un profesor de Historia en la Universidad del Zulia, destaca cómo los estilos de construcción de estas viviendas estaban influenciados por el modelo estadounidense, un legado de aquellos años de prosperidad.
Transformación y Prosperidad
Desde 1914, cuando se descubrió el primer yacimiento comercial en Maracaibo, la industria petrolera ha alterado drásticamente la vida de los locales. Las multinacionales como Standard Oil, Chevron y Shell dejaron una huella profunda, construyendo comunidades y mejorando la calidad de vida de muchos. “Antes, la vida era más fácil. Teníamos más comodidades”, señala Rodas.
Sin embargo, en la actualidad, muchas de aquellas casas han sido abandonadas o saqueadas. Los que aún residen allí evocan tiempos en los que sus salarios aseguraban una buena calidad de vida. Hoy, el salario mínimo es inferior a un dólar al mes, lo que agrava la situación económica.
Una Promesa de Revitalización
La incertidumbre y la desesperanza parecen dominar, pero la reciente captura de Nicolás Maduro ha generado expectativas. Donald Trump ha expresado la intención de revitalizar la industria petrolera de Venezuela, lo que podría traducirse en números favorables tanto para Estados Unidos como para los venezolanos. Recientemente, la Asamblea Nacional, en manos del chavismo, aprobó una nueva ley de hidrocarburos que abre las puertas a la inversión privada extranjera, alineándose con las exigencias de Trump.
El Legado de la Industria Petrolera
La región de Zulia fue una de las claves para que Venezuela se convirtiera en uno de los países más ricos de América Latina, albergando una de las cuencas petrolíferas más productivas del mundo. Sin embargo, el país ha visto declinar su producción de 3,2 millones de barriles diarios en 1999 a aproximadamente 860,000 barriles en 2025. La crisis económica, la corrupción y una gestión ineficaz de PDVSA son factores que han contribuido a esta caída.
Desde la nacionalización de 1976 y una reforma en 2002 que resultó en miles de despidos, la industria ha enfrentado múltiples desafíos. Mientras que algunos en el gobierno argumentan que las sanciones estadounidenses son responsables, otros ciudadanos ven la falta de inversión y reforma como el auténtico problema.
Buscando Soluciones a Largo Plazo
Juan Romero, diputado por Zulia, afirma que “en el lago de Maracaibo hay alrededor de 13,000 pozos que podrían recuperarse”. La necesidad de inversión es urgente, y la reciente ley de hidrocarburos es un intento del gobierno por atraer capitales extranjeros. Sin embargo, los analistas advierten que restaurar la producción podría llevar más de una década y requerir inversiones multimillonarias.
A pesar de la desconfianza y las dificultades, muchos en Maracaibo mantienen la esperanza. Carlos Rodríguez, un joven de 20 años, sueña con un futuro donde las petroleras estadounidenses regresen, creando empleo y oportunidades para su generación.
Conclusión
Maracaibo y su gente han soportado años de dificultades, pero la esperanza por un renacer de la industria petrolera persiste. La posibilidad de cambio, aunque lejana, genera expectativas. La historia del petróleo en Venezuela es un testimonio de lo que fue y lo que podría volver a ser, si las condiciones adecuadas se dan, regresando la prosperidad que tantos anhelan.
- La historia de Venezuela está íntimamente ligada a la industria petrolera desde 1914.
- La economía del país ha enfrentado un retroceso significativo, con la producción de petróleo cayendo en picado en las últimas dos décadas.
- La nueva ley de hidrocarburos busca atraer inversión privada, en un esfuerzo por revitalizar la industria.
- A pesar de las dificultades, los habitantes de Maracaibo mantienen la esperanza de un retorno a su antigua prosperidad.

