Descubre el intrigante cometa 3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar de nuestro Sistema Solar y sus revelaciones sobre el universo.

Descubre el intrigante cometa 3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar de nuestro Sistema Solar y sus revelaciones sobre el universo.

El Cometa 3I/ATLAS: Un Visitante Interestelar Revelador

Desde su descubrimiento, el cometa 3I/ATLAS ha generado numerosas teorías y especulaciones. Este fascinante objeto, que es nuestro tercer visitante interestelar, fue capturado en una imagen por el Telescopio Espacial Hubble el 30 de noviembre. Su trayectoria única, características especiales y la emoción detrás de su estudio lo convierten en un tema cautivador para científicos y el público en general.

¿Qué es el Cometa 3I/ATLAS?

El cometa 3I/ATLAS, a diferencia de los asteroides, está compuesto principalmente de hielo y polvo. Cuando se acerca al Sol, los componentes de su núcleo comienzan a evaporarse, lo que da lugar a su apariencia borrosa y a la formación de una cola visible. Este cometa se formó en un sistema estelar diferente y fue expulsado hacia el vasto espacio interestelar, viajando durante millones de años antes de llegar a nuestro Sistema Solar.

Según Tom Statler, científico principal de la NASA, “3I/ATLAS no es solo una ventana a otro sistema solar, es un vistazo a un pasado profundo, anterior a la formación de la Tierra y nuestro Sol”.

El Nombre del Cometa

El nombre 3I/ATLAS proviene de la metodología de nomenclatura utilizada por la NASA, que da honor a quienes descubren estos cuerpos celestes. El equipo del Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS) es responsable de su identificación. La letra “I” señala que se trata de un objeto interestelar, mientras que el número “3” indica que es el tercer objeto de este tipo registrado. Los primeros fueron ‘Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019.

Trayectoria y Seguridad

A pesar de la emoción y las especulaciones, la NASA ha asegurado que 3I/ATLAS no representa un peligro para la Tierra. Aunque el cometa se acercó a la órbita de Marte, actualmente se aleja del Sol y no se acercará a nuestro planeta. Su aproximación más cercana ocurrirá el 19 de diciembre de 2025, a una distancia de aproximadamente 1,8 unidades astronómicas (270 millones de kilómetros).

Tamaño y Velocidad del Cometa

Los astrónomos aún están tratando de determinar el tamaño exacto de 3I/ATLAS. A través de observaciones del telescopio Hubble, se estima que su núcleo tiene un diámetro que oscila entre 440 metros y 5,6 kilómetros. Cuando fue descubierto, el cometa se movía a unos 221.000 km/h y su velocidad aumentó a medida que se acercaba al Sol, alcanzando los 246.000 km/h en el perihelio.

Composición y Comportamiento

Los científicos creen que 3I/ATLAS ha estado en el espacio interestelar por un tiempo prolongado. Su comportamiento, al liberar agua y dióxido de carbono al acercarse al Sol, ha sido acorde al de un cometa típico. Sin embargo, los investigadores han notado una proporción inusual de dióxido de carbono en relación con el agua, así como la presencia de gas rico en níquel. El polvo que rodea al cometa también presenta propiedades singulares, sugiriendo que sus características son diferentes a las de otros cometas conocidos.

Observación del Cometa

Inicialmente, 3I/ATLAS fue difícil de observar debido a su ubicación en relación con el Sol y la Tierra. La NASA movilizó más de 20 misiones para rastrear el cometa desde distintos ángulos. Statler comparó este esfuerzo con observar un partido de béisbol desde varias localidades en un estadio. Actualmente, 3I/ATLAS es visible antes del amanecer y se espera que pueda ser contemplado hasta la primavera de 2026, incluso con telescopios pequeños.

Conclusión

El cometa 3I/ATLAS ha capturado la imaginación de muchos y nos ofrece una oportunidad única para aprender sobre el universo. Con su origen interestelar y características excepcionales, cada descubrimiento acerca de este cometa promete desvelar más sobre nuestra historia cósmica.

  • 3I/ATLAS es el tercer cometa interestelar conocido.
  • No representa un peligro para la Tierra, incluso en su aproximación más cercana.
  • Su composición y comportamiento ofrecen evidencia de su antiguo origen fuera del Sistema Solar.
  • Actualmente es observable desde la Tierra y se mantendrá visible hasta la primavera de 2026.

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