Transformación del paisajismo de San Martín Sacatepéquez gracias a las remesas
Al caminar por la avenida principal de San Martín Sacatepéquez, se revela cómo las remesas están alterando el paisaje del altiplano occidental de Guatemala. Las antiguas casas de adobe o ladrillo encaladas han quedado atrás, cediendo lugar a construcciones de hormigón que alcanzan de dos a tres pisos. Estas nuevas edificaciones, de vibrantes colores como turquesa, amarillo y azul, cuentan con balcones metálicos, cristales reflectantes y locales comerciales en la planta baja. Este fenómeno es el resultado de años de trabajo en lugares como California, Texas, Virginia o Florida, donde millones de guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y mexicanos han partido con el sueño de construir la casa ideal en su tierra natal.
Ubicado en un valle de la provincia de Quetzaltenango, San Martín Sacatepéquez alberga alrededor de 30,000 habitantes, la mayoría pertenecientes a la comunidad maya mam. Entre los 18.5 millones de habitantes de Guatemala, el país más poblado de Centroamérica, se estima que unos 3.6 millones residen en Estados Unidos, la mayoría en situación irregular. A finales del año pasado, el gobierno guatemalteco enfatizó esta realidad, aunque no se cuentan con cifras más específicas.
Con la llegada de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025, empezó una campaña contra la inmigración ilegal, caracterizada por redadas y deportaciones. Sin embargo, las deportaciones de guatemaltecos no han incrementado: hasta septiembre de 2025, se contabilizaron 33,000, menos que las aproximadamente 50,000 en el mismo periodo de 2024, durante el mandato de Joe Biden. A pesar de esto, las remesas enviadas a Guatemala en los primeros nueve meses de 2025 alcanzaron cifras récord de 14,400 millones de dólares, constituyendo cerca de una quinta parte del PIB nacional y un incremento del 19.8% respecto al año anterior. Según Inés Vachez, investigadora urbana, este considerable aumento podría relacionarse con un “pánico” por las políticas migratorias de Trump, motivando a los emigrantes a enviar más dinero en previsión de deportaciones.
Uso de remesas en la construcción y el día a día
Más del 21% de las remesas que llegan al país se invierte en la construcción y mantenimiento de viviendas, mientras que el resto se emplea en necesidades diarias (aproximadamente un 40%), salud, educación y ahorro, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). San Martín Sacatepéquez representa uno de los municipios con las tasas de emigración más altas, debido a la escasa industrialización y las limitadas oportunidades de empleo, aspectos que afectan severamente al departamento de Quetzaltenango.
Casi todos los habitantes con los que conversamos afirman tener familiares en el extranjero, como es el caso de María, una mujer de 29 años que vive con sus dos hijos en una zona montañosa. Aunque su comunidad se caracteriza por el uso del idioma ancestral mam, María nos recibe en su hermosa vivienda, uno de los ejemplos de las llamadas “casas de remesas”.
La historia detrás de la vivienda de María
En las áreas aledañas al centro de San Martín Sacatepéquez, proliferan las coloridas casas de remesas, como la de María, que se destaca por sus tonos naranja y rosa. Ella viste la tradicional indumentaria maya de la región y gestiona una tienda llena de artículos de consumo diario. Gracias a las remesas que su madre le manda desde Virginia, María ha podido sustituir su antigua vivienda de lámina por su actual hogar, que simboliza un mejor futuro.
Recuerda cómo, en su infancia, vivían en condiciones precarias, dependiendo de trabajos ocasionales y de la venta de hortalizas de la región. En 2011, su madre tomó la decisión de emigrar a Virginia, donde se dedicó a limpiar casas desde el amanecer hasta el anochecer. “Ella quería tener una casa como las que limpiaba,” nos cuenta María. Así, su madre ahorró durante once años, llevando a cabo su sueño de traer su diseño de Estados Unidos y construir la vivienda que tanto anhelaba.
La casa de María combina colores vibrantes con una estructura práctica y moderna. Aunque el interior no parece excesivo, cuenta con lo necesario, como una amplia cocina y vistas impresionantes. “Nunca imaginé que viviría en una casa de cuatro habitaciones,” expresa con emoción. Para ella,” mi mamita cumplió su sueño, el sueño americano.”
Impacto en la comunidad de San Martín Sacatepéquez
Al volver al centro del pueblo, se observa el trabajo del arquitecto Jordi Muñoz, quien está experimentando un aumento en la demanda de “casas de remesas”. Al pasear por las calles, destaca las múltiples construcciones que reflejan las preferencias de quienes emigran, mayormente personas jóvenes que buscan regresar al país. “Construyen sus viviendas para poder disfrutar de lo que han trabajado en el extranjero,” aclara.
La mentalidad de los guatemaltecos que viven fuera de su país ha cambiado considerablemente, tanto en la construcción como en los materiales empleados. Anteriormente, las familias demandaban cháyas de adobe y otras más modestas, pero ahora buscan edificaciones modernas, amplias y coloridas, lo que refleja el impacto cultural de su experiencia en Norteamérica.
Muñoz menciona que muchos emigrantes ahora desean incluir locales comerciales en sus casas, ante la incertidumbre que traen consigo las políticas migratorias. La propia arquitectura de remesas se ha adaptado para incluir estos espacios, que ofrecen ingresos adicionales mientras sus dueños siguen trabajando en el extranjero.
Casas de remesas y competencia social
Este fenómeno también se vincula a una competencia social sobre quién puede construir la vivienda más impresionante. La integración de colores llamativos, así como tecnologías modernas como la iluminación LED, resalta la intención de atraer más visitantes a sus negocios. “Cuanto más colorido, más atractivo,” añade Muñoz.
Edificar una casa de este tipo oscila entre 700,000 quetzales (aproximadamente 100,000 dólares) en adelante. Se ha formado en la comunidad una cultura competitiva en torno a la construcción, donde se busca tener la mejor propiedad, dando lugar a un choque entre tradiciones y la modernidad.
Un claro ejemplo es Antonio, un maestro de obra que ha levantado una magnífica vivienda para su hijo Maynor, quien le envía remesas cada dos semanas desde Estados Unidos. Su hijo, deseoso de tener la casa más grande y hermosa del pueblo, ha podido financiar este proyecto con un arduo trabajo.
El sueño de Maynor y los retos de la emigración
Antonio compartió con nosotros cómo su hijo, tras emigrar, le envió un diseño que él mismo había visto en América. Con un gasto hasta ahora de cerca de 80,000 dólares, la mansión que se eleva en el entorno rural combina estilos coloniales con elementos modernos.
Aunque faltan algunos detalles, el hogar de Maynor ya destaca en la aldea. Esto ha generado admiración entre los vecinos, que se sorprenden por lo inusual de la estructura. “La intención de muchos al emigrar es lograr juntar dinero para poder volver e invertir aquí,” concluye Antonio.
Conclusión
Las remesas han cambiado radicalmente el paisaje de San Martín Sacatepéquez, transformando no solo la arquitectura, sino también la vida y las aspiraciones de sus habitantes. Este fenómeno refleja la esperanza y el esfuerzo de quienes buscan un futuro mejor para sus familias en Guatemala.
- Las remesas están cambiando el paisaje arquitectónico de Guatemala.
- La comunidad ha adoptado nuevos estilos de construcción reflejando influencias norteamericanas.
- La incertidumbre migratoria afecta las decisiones de construcción de los emigrantes.
- Las “casas de remesas” representan un símbolo de esfuerzo y aspiraciones de los guatemaltecos en el extranjero.

